lunes, enero 14, 2008

La forma y la persecución

Las ventanas en el departamento de Harmodio tienen unas cortinas de metal que cerramos de noche para evitar intrusiones nocturnas de algún vago desvelado. Al amanecer, la oscuridad se mantiene. La noche debe expulsarse por voluntad, ignorando el frío de abrir los cristales y descorrer el metal. Hoy hice que amaneciera después de las 10:00 am. Hay un ligero sol afuera y yo intento recuperar mis ganas perdidas de escribir. Imagino la ciudad donde he dormido los últimos días porque aún no he ido al centro. Tal vez haga falta recordar París tocándola íntimamente, revisitar los jardines y prender una veladora a la Virgen de Guadalupe (ya Harmodio nos confirmó que los milagros existen).

O tal vez, como venimos haciendo desde que Darío se puso a escribir, haga falta reiniciar la persecución de la forma. Otra vez.

1 comments:

paso a paso dijo...

Hasta llegar a un punto?
:-)

Que chido que ya andas por aca Oswaldo. Pa pagar los wiskoles. Yo digo que Michel Jordan :-)