sábado, octubre 20, 2007

Un final feliz

Soy uno de los sobrevivientes de una antología jamás compilada que Aura y yo íbamos a titular "Los oscuros". El criterio de selección: setenteros con uno o dos cuentos publicados en revistas o blogs. Cualquier escritor de nuestra generación con un libro en la mano era inmediatamente descartado y por eso quedamos apenas un puñado de amigos que plenamente calificaban para la colección.

Algo así dije en la celebración de la vida y obra de Aura Estrada, mi querida amiga fallecida este verano en un trágico accidente. Los reunidos para recordarla el jueves pasado en el Instituto Cervantes en Manhattan acariciamos su imagen en la pantalla, su bellísima e inteligente prosa, el aliento interrumpido de su vida.

Quiero compartir el pequeño texto que leí para ella, recordándola hasta que llegue el momento del reencuentro.

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Aura, tu nombre en un congreso dedicado a Carlos Fuentes, sorprendido al descubrirte más hermosa de lo que él imaginaba en su novela, sorprendidos todos, que te vimos sonreír, tan superior a la literatura.

Aura, nuestra fotografía en sepia, suspendidos más allá de la memoria, de aquel bar de Providence, donde aprendimos para siempre nuestros nombres.

Aura, los reencuentros en París, comiendo tamales, recitando tus poemas ingleses; En México, insultando panistas, ahogando el fraude en un vaso de tequila; En Manhattan jurando que habría una antología que nos sacara de la oscuridad de lo inédito llamándonos, por qué no, Los oscuros; En el messenger, leyéndote al otro lado del mundo, despidiéndonos por última vez.

Aura, nuestros sueños que tanto se parecían cuando los invocábamos juntos, también comienzan a desdibujarse, como nuestra fotografía en sepia.

Aura, un poema de Roberto Bolaño, cuya voz nunca recordaré a pesar de que querías que te dijera a qué sonaba, y en cambio sí recuerdo la tuya, preguntándome, riéndose, apurando el paso en Manhattan, una copa en México, algunas líneas en el messenger, la última vez que conversamos precisamente sin voz.

Aura, mi hermana, el poema que desea, que exige, que grita, que llora, como yo, por

Un final feliz
En México
Una habitación blanca
El atardecer
Rojo
Y las figuras
Posadas vueltos a encarnar
Animando la velada
Nosotros
Los de antes
Sin fotografías
De las aventuras
Pasadas
Sin recuerdos
Humildes y dichosos
En México
En el atardecer
Sin mácula
De México

3 comments:

paso a paso dijo...

Ejercicio Wiki en honor de una pareja de muchos.

En México
Una habitacio de hotel.
La noche blanca blanca.
Despues del rojo de la tarde.

Y las figuras posadas
Como floreros.
Cada quien en su no sitio.

En Mexico
Con Lexico

Y el que sigue:

El copista dijo...

Te agradezco infinitamente el huiqui, paso a paso, tus lecturas constantes de este blog que sin tus comentarios estaría todavía más solo. Ojalá nos encontremos pronto para echar un tequila y admitir que en efecto hay ciertos golpes que da la vida...

Anónimo dijo...

Oswal. Me da tanto gusto leer tus mensajes como lo de Aura, Dios quiera que estes mas tranquilo ok besos de mamá para Tito ok Chayo E.Z.