martes, abril 24, 2007

Hipotermia de Álvaro Enrigue

A punto de salir de viaje, en medio del caos que implica acabar un libro de cuentos, me refugié en "Hipotermia" de Álvaro Enrigue. Es sin duda uno de esos libros que parecen estar escritos para cada lector que lo abre. Ciertamente es mío, muy mío, tan cerca y tan íntimamente mío que tuve que leérselo a Lasarilla en voz alta, recitando por el ático de la casa con ganas de que las vibraciones del relato se quedaran en las paredes y me guiaran la mano la próxima vez que escriba. El deleite de su lectura se lo debo a José Ramón Ruisánchez Serra, amigo y corresponsal mexicano que me regaló su copia una noche de tequilas y ponencias académicas en El Paso. Libros como "Hipotermia" me remiten a lo que bien podría ser una genealogía de la experiencia metaliteraria que acaso comienza con "El libro vacío" de Josefina Vicens y continúa en absoluta potencia con los cuentos de Roberto Bolaño, "El testigo" de Juan Villoro, incluso "Bartleby y Cia. de Enrique Vila Matas y tantos otros que podrían afiliarse al club. Los dejo con la provacación de una línea de uno de los relatos del libro: "contar es dibujar con el dedo en la ceniza que dejan los fuegos de la experiencia". Yo intento mis relatos, esta tarde, con las cenizas del fuego de su lectura.

1 comments:

Días de mar y sol dijo...

Donde vivo acaban de abrir un club de lectura, el otro día entre de safari, el lugar parece un bodegón abandonado y me encontré con Hipotermia (hace 1 semana leí Vidas perpendiculares y quede fascinada) pero en ese momento no me lo pude llevar, no contaba con la documentación necesaria. Ayer por fin lo tuve entre las manos. Insuperable ( en menos de 24 horas lo constate).