sábado, febrero 25, 2006

Imposibilidad de la furia

Lo malo de escribir en computadora es que romper la hoja sale muy caro. Borrar el documento sabe a poca cosa: por mucho que uno lo enfatice, presionar el enter para acabar con un texto no libera la misma furia. Dirán que uno puede imprimir y después romper, pero para entonces ya se me pasaron las ganas. Como en la seducción, el timing es también crucial para crear y para desmadrar.

Con el blog la cosa es peor: el texto prevalece en el ciberespacio, sabrá el carajo dónde (esas cosas cibernéticas nomás Harmodio las entiende). Me encabrona que los textos indeseables sobrevivan. Como la gente, los libros deberían morirse algún día. Qué ganas de matar mi tesis (por ejemplo)! Torturarla página por página, quemarla lento por las esquinas, donde más le duela. Verla arder e injuriarla con un escupitajo mientras se retuerce de terror. Bailar encima de sus cenizas, juntarlas todas después y hundirlas en el fondo del excusado.

Y volver a empezar.

4 comentarios:

kika dijo...

de acuerdo en todo, menos en lo de volver a empezar. Qué güeva!

harmodio dijo...

¿sabes para qué sobreviven los textos indeseables? Para ser wikificados.

Ramón Salazar dijo...

Si es cierto, no se puede desahogar uno con solo dar click en "Delete". La esencia se ha perdido un poco. Soy un chico joven, pero como extraño no poder drenar mi frustracion rompiendo una hoja de algo que escribi; algo que nunca he hecho.

Anónimo dijo...

que gracioso el condenado! que pena que no tengas un piano a mano, no sabes la de adrenalina que se suelta aporreando uno.